domingo, 30 de diciembre de 2007

Menos Pizarro y más Chamizo

Me entristece ver vieja mi ciudad. Me entristecen las sombras en las plazoletas, en las escaleras de San Jorge, junto al palacio de las Veletas. Me entristece la silueta de nuestros cuerpos recortada frente al barrio judío, llenito de casas blancas apiñadas, bajitas, de mujeres tendiendo, de hombres viejos con bastón y cigarro subiendo asfixiados la cuesta de Villalobos. Lo imagino, lo recuerdo a mi manera, a la única manera que tengo. Ecos de nuestros timbales, de nuestras risas, brazos cansados de hacer malabares, alguna botella de cerveza vacía… ya no hay niños en esas plazas y el frío es el mismo que el de entonces. Desde arriba de las escaleras, debajo del arco de la Estrella miro la plaza mayor: está vacía. Algunos viejecinos, algunas mujeres teñidas con visón, de nosotros quedamos cuatro debajo de los arcos frente al Berlín, escondiendo macetas, sabiendo que sólo formamos parte temporal de ese paisaje, que cuando huyamos de nuevo se quedarán sólo los viejos. Están matando mi ciudad de aburrimiento. Qué pasó con el teatro callejero? Con esa calle Pintores llena de mimos, de violinistas, de titiriteros? Un concierto de jazz de los chicos del conservatorio, junto a la estatua del hombre encapuchado al estilo KKK que dice ser un seguidor de Dios. “Dios” estaba en esas calles empedradas, retorcidas, en las narices de payaso, en los niños que salían corriendo de las marimantas, de los niños que bajaban al parque solos porque no pasa nada. Qué pasó con la semana de WOMAD, la cabalgata de los saltimbanquis, los conciertos improvisados en la puerta del ayuntamiento, las guitarras de la torre de Bujaco con sabor flamenquillo, el aljibe de los deseos?

Echo de menos mi Cáceres, que no sé si es el verdadero o sólo pertenece a mi imaginación. Quiero volver a ser una niña corriendo por la calle Caleros para quedarme boquiabierta mirando la iglesia de Santiago, dejándome las rodillas bajando la cuesta de Camino Llano (que ahí ya no era tan niña) y ver más niños por la calle, más jóvenes en aquellos clubs de rol, cantando en la plaza que ahora está vacía o paseando por el parque del Rodeo. Echo de menos mi ciudad joven y siento una gran impotencia al ver que los políticos se la están cargando. Menos refinerías y mejorad la universidad, menos rotondas y más seguridad vial. Si los jóvenes somos el futuro, Saponi, por qué te empeñaste en echarnos fuera de “tu” ciudad? Espero que la nueva generación nos haga cerrar la boca cuando cantemos:

“tierra de conquistadores,
no nos quedan más cojones,
si no puedes irte lejos
te quedarás sin pellejo.”

lunes, 24 de diciembre de 2007

Gentuza del salón de mi casa

Se ha acabado. Nos empeñamos en mantenerlo con silencios cruzados de ojos a labios, pero sabemos que se ha acabado. Lo saben nuestros corazones y nuestros cuerpos también lo saben. Vamos asfixiando el tiempo que nos separa de la despedida, estrangulando las vivencias, acumulando instantes, pero estamos separados antes de que yo me haya ido. Me quedaré muy sola, tan sola como estoy ahora delante de este teclado aunque tenga vuestros ojos acurrucados contra mis hombros. Lo que tanto nos costó levantar ahora caerá por un simple papel. Tengo miedo. Muchas cosas he podido aprender en la vida, pero pocas como las que he aprendido de vosotros. Me habéis dejado ser yo, me habéis permitido crecer a vuestro lado desarrollándome como individuo y como parte de un nosotros. Porque la verdadera familia es la que elegimos tener, porque si tuviera patria seríais vosotros, porque por primera vez en mi vida siento que necesito de alguien, necesito de vosotros. Soy consciente de que la vida no acaba aquí, que esto ha sido sólo una etapa, pero me jode tener que resignarme a cualquier tipo de ley. Porque por mí paralizaría el tiempo, lo congelaría en un eterno estar juntos, en un eterno tenernos y sé que no puede ser, pero también sabéis que me tocó ser Peter en el reparto de papeles y necesito polvo de hada para poder volar y necesito la esperanza de volver a visitar a Wendy para querer seguir volando. Dejadme soñar con que seguiremos estando juntos de alguna manera, con que los saludos no serán cada vez más eventuales hasta desaparecer, con que os acordaréis de mí y yo me acordaré de vosotros. Os quiero, mierda, os quiero, voy borracha, es navidad, se acerca el año nuevo y cada vez soy más consciente de lo que realmente va a pasar. Esta vez sí siento que abandono mi hogar, mi familia y me voy a seguir viviendo.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Dejar de ser para llegar a ser

Él forma parte de mis sueños, está tumbado a mi lado y sin embargo nos separan años luz de distancia. Él es un reflejo de mi deseo de trascendencia, es el boceto maltrecho de mi virtualidad. Nos fundimos en un abrazo en la puerta de mi casa, nuestros ojos conectan a la misma altura, nuestros labios se buscan y rehuyen a un tiempo, mis manos soportan humo en lugar de su cintura. He dejado de buscar porque he alcanzado el sueño... literalmente el sueño. Escapo de otro tipo de realidades y su voz profunda pesa sobre mis hombros de muñeca de trapo... de algodón... muñeca de aire. Él siempre está mirando y su mirada dibuja mi cuerpo, narra mis decisiones, azuza mis sentimientos. Él es todo lo que yo seré, yo soy todo lo que él quiere que sea.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Give me your soul, darling!

Al fondo una silueta, un rostro serio, una mirada escrutadora de secretos que no sé si es la mía o la tuya reflejada en mis pupilas. La primera vez que drené tu alma arqueaste la espalda hacia atrás y me ofreciste el pecho, como si fuera él quien la albergara. Pronto descubriste la muerte enquistada en la vida, presionando tus pulmones, agonizaste ante mis ojos sobre tus rodillas, con la cabeza mirando un cielo entumecido, raquítico, enfermo. Pero fue mucho peor cuando no acababa, fue muchísimo peor cuando te reconociste el peor de los prometeos porque tú no tenías el instante de alivio de la muerte a la puesta del sol. No tenías el descanso de la noche.

martes, 4 de diciembre de 2007

¿Y ahora a qué vamos a jugar?

Deja de crear mundos posibles o terminarás por obstruir lo poco que queda de tus arterias. ¿Y tú qué sabrás, precisamente tú, que formas parte de ellos? Ensayar conversaciones nunca fue tu fuerte, eres demasiado dramática. Nunca nada sale como quieres. ¿Os queréis callar? ¡No puedo pensar! No nos callaremos hasta que tú no quieras que nos callemos. Da igual que te pongas los cascos, sabes que nos seguirás escuchando. Esto es pensar, imbécil. Bueno, tú sabrás lo que haces, a mí no me vuelves a ver. ¿Cómo vas a decirle eso? Déjala, de todas formas no va a pasar. ¿Y qué ganas? Pues me follo a cualquiera. O nos hinchamos a ron. Tú eres bien libre de hacer lo que tú quieras, pero yo me piro. ¡O las dos cosas! Y ahora, ¿por qué lloras? Se está volviendo una blanda, no tiene personalidad. Yo… yo creo que esa es su personalidad. ¡Tú te callas! Bueno, yo sólo quería… ¿Y qué cojones se supone que debería hacer? Todos están en mi contra, todos son unos malditos cabrones. Deberías replantear tu celibato. No quiero acabar como Shelma. Era Patty. ¿Por qué no simplemente confías en él? Confiar en un hombre, dice. Otro más. Eso no se hace, tío, es una falta de respeto. ¿Una falta de respeto? ¡Pero si tú haces lo mismo! Pero no es lo mismo, mujer. Sí, es exactamente lo mismo. Pero él no lo ve. Pero él lo sabe. Tú tampoco lo vas a ver. O puede que sí. Quédate en casa. En casa… sí, claro, para amargarme. Yo creo que lo del ron es lo mejor. No tenemos pasta y hay que estudiar. Pero ¿quieres callarte ya? Y joder, ¿y si no pasa nada? Cómo no va a pasar nada, hay que estar preparada para todo. Cómo te gusta bajar la guardia, eso es por tu puntito masoquista, reina. Habló la de las uñas largas. ¡¡¡DIAZEPAM, POR FAVOR!!!

jueves, 29 de noviembre de 2007

Have you ever seen the music?

Cambio de onda. Las madrugadas se ajustan a las vibraciones y se vuelven blandas y líquidas. Porque si el aire no fuera aire sería agua. El océano atmosférico me lanza preguntas amorfas, sin completar, preguntas sin signos de interrogación que parecen órdenes y yo las escucho sin comprender, sin reconocer a quién pertenece esa frecuencia. Será cuestión de sintonizar y después… después ya vendrá la armonía. Un impulso nace de mis lumbares, atraviesa el vientre y se arroja de forma atroz entre mis dientes y yemas de los dedos. Dejo huellas dactilares marcadas en el metacrilato que me separa del mundo, desprendo vaho que incrusta mi adn en él manteniendo la ilusión de ser rastreable… pero todos sabemos que no es poroso. Los fotones y las partículas de polvo me hacen confundir la profundidad de esta pared lisa y creo todo un universo en esos cinco centímetros que la separan mis pestañas, sombras proyectadas a tres metros, hombres que se acercan entre ellos amenazantes, tal vez, incluso tal vez, algún árbol. Me pienso en la dualidad del cuerpo y el alma, dulce sueño para trascender el metacrilato. Encuéntrame.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Apetito de inmortalidad

El apetito de inmortalidad, esa sed de Dios tal y como yo la entiendo o la quiero entender, pertenece hasta a la última molécula de nuestro cuerpo, constituye hasta el más mínimo gesto de nuestras acciones. Es la voluntad de poder y la voluntad de ser y seguir siendo siempre esa que se esconde hasta en nuestros impulsos autodestructivos. Buscamos la inmortalidad a través del arte, la fama, las buenas acciones de los religiosos y los scouts… pero todos esos caminos nos procuran una vida eterna incorpórea que no termina de satisfacernos. Porque cuando nos imaginamos retozando en el Paraíso, correteando tras las nubes, nos imaginamos con dos piernas, dos brazos, una cabeza y un tronco que los une a todos. Nos imaginamos degustando exquisitos manjares a la mesa de los dioses, manjares que recorren nuestros intestinos (pero ¿se caga en el cielo?). También nos imaginamos rodeados de vírgenes que el gran Alá nos procura, y a esas vírgenes las penetramos con nuestros penes en sus vaginas y al alcanzar el orgasmo eyaculamos semen pringoso en sus úteros. Todo esto es corpóreo, material y si cualquier religioso me leyera incluso llegaría a llamarme hereje. Pero, sin embargo, es así como nos imaginamos la vida eterna. No podemos pensar nuestra existencia más allá de la carne, de lo físico y tangible, la trascendencia del cuerpo para convertirse en pensamiento, o en ser pensante, como diría Descartes, es sólo una ficción. Cuando nos paramos a pensar seriamente, a hacer un ejercicio imaginativo de qué es lo que somos además del cuerpo… queda el vacío. Incluso el que se imagina como energía se imagina como una masa de luz brillante, y una masa ya es materia. Somos incapaces de pensarnos fuera del espacio, imaginar el vacío sería como imaginar una gran superficie negra, o pensar en “negro”, en el color, pero el color no existe sin el órgano. Y volvemos a empezar. Entonces aparece la gran pregunta (y el gran libro de la respuesta kantiana), ¿es cuestión de falta de imaginación, de incapacidad de nuestro entendimiento, o es que más allá del cuerpo no existe nada? Si fuera una cuestión de falta de imaginación pondría el punto y final aquí y me iría a hacer otra cosa. La cuestión es que mi intuición me dice que no hay nada más que el cuerpo. Pretender alcanzar una verdad absoluta en los tiempos que corren es una tarea para esquizofrénicos. Yo me baso en una verdad cotidiana, una verdad de esas del tan manido sentido común. No quiero jugar a las verdades prostitutas, esas que se venden al mejor postor. Si se prefiere puedo utilizar la palabra “creencia” en lugar de verdad, pero me parece absurdo. Vamos a delimitar nuestro juego del lenguaje. Aquí la verdad es lo que podemos comprobar a través de los sentidos y no sólo por un ensoñamiento racional o imaginativo. Dar cabida en el juego de la verdad a estos ensoñamientos resulta bastante peligroso… además de poco útil.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Play!

Después de la concienciación pasamos a la acción. Es un proceso más complejo que el de actuar por impulsos, pero los frutos se dejan menos en manos del azar. Hoy jugando al ajedrez me he dado cuenta de que incluso hay que sacar ventaja de perder. Parece algo muy simple, de sentido común incluso, pero es difícil ponerlo en práctica. Vas a perder ese caballo, lo sabes, pero... ¿dónde te conviene más perderlo? ¿perderlo supondrá algún beneficio? Sacar partido de la muerte, que se podría llamar. Perdí mi caballo, por si a alguien le importa, y perdí también la partida. Las lecciones de esto las acumulo en la sinapsis y las empleo. Concienciación. He perdido el caballo justo donde tenía que perderlo. Práctica. Llamada de teléfono (o contraataque defensivo con el alfil negro). Voy encontrando lo que buscaba y todo gracias a una semana sin pensar en ello. De repente, en plena madrugada, con un libro entre las manos y una película en el ordenador. Más que un eufórico ¡eureka! ha sido un atisbo de luz, una señalización en el mapa que ahora sólo tengo que seguir pero con la plena conciencia de que el camino es lo que cuenta, con calma... Si el sentido de la vida es la praxis tengo que salir de estas malditas cuatro paredes. Tengo que despegarme de esta silla. Tengo que dejar esta ciudad. Por supuesto ninguna de estas cosas es en sentido literal. Si el sentido de la vida es el placer, la satisfacción, si la felicidad realmente es estar agusto con uno mismo...

Voy a empezar. Murió la desidia y de su muerte saqué partido.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Si estamos así es de tanto leer a Borges...

"Los animales se clasifican en a) pertenecientes al emperador, b) embalsamados, c) amaestrados, d) lechones, e) sirenas, f) fabulosos, g) perros sueltos, h) incluidos en esta clasificación, i) que se agitan como locos, j) innumerables, k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l) etcétera, m) que acaban de romper el jarrón, n) que de lejos parecen moscas".

...Verdad, Esther?

viernes, 9 de noviembre de 2007

Calma

Todo está bien, todo está en calma. Virus (o bacterias, no se sabe) controlados. Pero siento que algo falla, demasiados ataques hipocondriacos... Necesito actividad. Me distraigo, las fuerzas flaquean, pasa una mosca, vuela una mota de polvo y zas! mi cabeza en otra parte, en la parte más horizontal. Vaga, apetitiva, caprichosa, conformista. Desprendo amor propio!

miércoles, 7 de noviembre de 2007

These boots are made for walking, and that's just what they'll do, one of these days these boots are gonna walk all over you...

Me aburro, casi no puedo concentrarme en nada, me cuesta tragar, reír y dormir, tengo mucho frío y de repente mucho calor. Me arde el estómago, tengo náuseas, me mareo al levantarme y al sentarme. Me arden también los oídos y la garganta, siento punzadas en las encías. Bueno, ya lo dejo ¡que parezco Josué! (un besito para Josué).

Me gusta el silencio de mi cuarto, la luz cálida, los detalles de la decoración. Se nota el terror al vacío (que se traduce a veces en terror a la ausencia de vacío). Ahora siento el hueco, más o menos a la altura del diafragma, y siento que yo puedo decidir. He aprendido a decir "no" a ciertas cosas que antes hacía sólo por hincharme el ego, he aprendido que lo más importante de esa autoafirmación está en la primera parte de la palabra. Imaginarme con ternura, como me imaginaría mi hermana, mimarme en esa imaginación, pero también mimarme en lo real, en lo que es ahora, en lo que soy en definitiva. Mis zapatos, como siempre, me llevan al camino...

martes, 6 de noviembre de 2007

Noche en el Contrastes














-(Con un porro en la mano)No he encontrado flores, pero toma esto...
-Ven, que te como.
-Tía, siento que últimamente vivo para las drogas.
-Vivimos para el placer?
-No, vivimos para las drogas. Ya no es placer. Tú sí eres placer, pero tú te vas.
-Y ellas siempre están.
-No es lo mismo...
-Sin embargo, te pones y ya no quieres a nadie, ya no te acuerdas de nadie.
-Tía, no jodas... pienso en ti. Qué quieres? yo lo hago, estoy para satisfacerte.
-Pero yo no quiero que hagas nada que no salga de ti, que no quieras realmente hacer tú.
-Yo la cama la agradezco en todos los sentidos.
-Pero se te va la mandíbula.
-Mejor para ti, tonta. Venga, vamos.
-Te voy a matar. Esta noche te voy a matar.
-Ya estoy muerto.

miércoles, 31 de octubre de 2007

La nobleza interior


Uno siempre intenta justificarse por sus actos, por sus decisiones, para convencer a los demás de una nobleza interior de la que jamás podría convencerse a sí mismo a no ser de ignorar ciertos hechos, por supuesto, a propósito. Pero la verdad es una amante cruel y la memoria no siempre evita el dolor, por mucho que nos esforcemos en fortalecer nuestros mecanismos de autodefensa. Con el paso del tiempo los momentos que un día nos resultaron especialmente duros se reblandecen en el líquido encefálico como hijos muertos antes del nacimiento que guardamos flotando en tarros de cristal en los sótanos del olvido. Al abrir un cuaderno antiguo te sientes desenroscando la tapa de alguno de aquellos tarros y extrayendo el feto todavía informe de su interior, en el que se presume una figura humana que encierra todos los secretos de una vida ya vivida.
El cuaderno de Pandora.

Supongo que este fue el motivo por el que comencé este blog.

martes, 30 de octubre de 2007

lunes, 29 de octubre de 2007

Desequilibrio e identidad


Unos y otros -mandobedientes y libertarios- compartimos la misma situación: una existencia capaz de darse innumerables perfiles, aunque sometida en todos ellos a duras condiciones de mantenimiento. Recurrir una y otra vez al exterior -el aguijón del hambre- se añade al imperativo de asegurar una interioridad defendida de la intemperie, y sólo desde esa camisa de fuerza otea el viviente algún goce. Pero sacamos fuerzas de flaqueza, y los goces compensan el esfuerzo.

Así como la naturaleza entrega los seres
a la aventura de su denso deseo, y
no protege a ninguno en su terruño o ramaje,
tampoco nos quiere más a nosotros
el fundamento de nuestro ser; se arriesga con nosotros.
Sólo que nosotros, más aun que la planta o el animal,
vamos con este arriesgar, lo queremos, y aun a veces
somos más arriesgados (y no por egoísmo)
que la vida misma, un soplo más arriesgados.
R.M. Rilke, en Sendas perdidas, de Martin Heidegger.

Extracto de Caos y orden, de Antonio Escohotado.

jueves, 25 de octubre de 2007

Tifariti, la ciudad liberada


Llevo ya un año corrigiendo esta novelita de Maruf, un escritor saharaui y una persona excepcional. La verdad es que la he tenido bastante abandonada, quizá porque no me lo había planteado como lo que es. Lo veía desde una óptica literaria, desde la cual no tiene mucho interés para mí, en lugar de verlo como activismo puro y duro. Esta gente no tiene voz, desde la civilización nos empeñamos en desgarrarles las cuerdas bucales, amputarles las manos, cortarles las alas. El enfrentamiento entre cultura y civilización viene desde hace ya casi un siglo, un largo siglo, cuando los alemanes defendían su kultur en la primera guerra mundial frente a la civilización que se empeñaban en ennoblecer los estirados ingleses y franceses. Dicen que la cultura pertenece a los pueblos cuya identidad es difusa, a aquellos que no tienen claro lo que son y necesitan afianzarlo. La cultura es la lucha por la identidad de un pueblo. Sin embargo, la civilización es propia de los pueblos que ya saben lo que significa ser quién son (y los ingleses y franceses a principios del siglo pasado lo tenían, al parecer, muy clarito) y pretenden extenderlo en una especie de proselitismo de sus valores, tradiciones y sistemas políticos. De este modo, la cultura se recoge sobre sí misma y la civilización estalla salpicando a todos los que tiene alrededor hasta entrañárselos -de ahí el colonialismo. El pueblo saharaui carece de identidad segura y posee una cultura rica de la que todos podríamos beneficiarnos. La comunicación con el afuera es indispensable para formarse una identidad propia, pero cuando el afuera es sordo y ciego esta comunicación es imposible. Dejémosles hablar, yo les presto mis palabras, podréis prestarles vosotros vuestros ojos?

miércoles, 24 de octubre de 2007




Empieza a hacer frío, llueve y apetece quedarse en el salón con la manta, el gatito y buen libro, tal vez una buena película. Es tiempo de estar con los de casa, con los de todos los días. En medio de esta rutina, deliciosa rutina cuando uno mismo la elige en cada uno de sus detalles, nuestra imaginación está preparada para recrearse en otros mundos, para imaginar otras vidas. La vida agitada, el estrés o las aventuras dejan poco espacio para esto. Ahora siento lo agradable que es tener un capuchino calentito entre las manos y pensar, mirando al vacío, sobre el arte, por ejemplo.
Sobre este cuadro de Rubens en concreto he estado pensando esta noche. Habrán sido apenas cinco minutos mientras esperaba que el termómetro me tomara la temperatura, pero al volver de nuevo a la realidad, al ver que lo que estaba mirando era un montón de papeles revueltos sobre la mesa, he tenido la sensación de haber viajado efectivamente en el tiempo, de haber estado realmente primero en la sala de la National Gallery sobrecogida, llevándome las manos a la boca para ocultar la emoción, y luego de haber estado en aquella habitación, espiando con las rodillas recogidas sobre el pecho el arrepentimiento en los ojos de Dalila, espantada por la tranquilidad de Sansón reflejada en los suaves movimientos de su pecho al inflarse por el aire y dejarlo escapar… una tiene sus deformaciones profesionales y le es inevitable preguntarse en esos momentos de experiencia estética qué demonios es eso a lo que llaman arte. Me resulta difícil explicar por qué Rubens me parece un genio o todo lo contrario. El arte es técnica y… dónde está la frontera entre el artista y el artesano? Quién es capaz de soportar el temblor del pulso al arrojar un cuadro a la basura o al colgarlo en un museo? (o, por decirlo de otra manera, quién es capaz de decidir si enviarle una canción a los 40 o de contratar al músico para que represente en una sala llena de intelectuales con gafas?). Está en otro sitio esa frontera que en un mero espectáculo, en una forma de presentación, en la aceptación de ese consejo de sabios que llueven tinta sobre nosotros?

martes, 23 de octubre de 2007

Sesión de fotos














Home, sweet home

He vuelto a casa, a mi vida de todos los días (tan impredecible como siempre), a la confianza, a la seguridad de las caras familiares, de un idioma en el que me desenvuelvo con soltura. 
Este viaje me ha servido para reciclarme un poco, para volver con otra mirada, el tiempo 
y la distancia han jugado a mi favor... he vuelto con esos ojos de los que hablan los viejos. Me he dado cuenta de que hay personas molestas en mi vida, personas con las que sería mejor involucrarme menos porque me resultan una carga, un lastre hundido en el lodazal de su propio cerebro y bastante me empeño yo ya en anclarme al mío. No quiero participar en juegos de los que
desconozco las reglas, no quiero huracanes este año más allá de los de mi pelo.


Las cosas en casa parecen estar igual, aunque nos faltan los mininos habituales ahora tenemos a un nuevo bicho que todavía no tiene nombre. Mis chicos parecen estar bien y eso me hace feliz.
Hoy he visto al cabeza borradora, que hacía muchísimo tiempo que no pasaba una tarde con él. La verdad es que ando bastante mal con la fiebre y la hipocondria, que a cada cinco minutos tengo una nueva enfermedad... pero se me ha iluminado la cara al verle, es que está muy bien, lo noto muy contento, y yo estoy fenomenal respecto al pasado y tengo la seguridad de que este futuro que nos estamos preparando (tal y como él quería, a otro nivel, siendo lo único que podemos ser) va a ser corto e intenso, al estilo mediterráneo que tanto me gusta, cargado de cine, música y libros, ahora que también los podemos compartir... Estamos cerca del final y no voy a derramar ni una lágrima en vano.



A partir de ahora todo, todo será porque merezca la pena, porque así lo crea. No hay segundas oportunidades gratuitas, no hay entrada en mi vida por la puerta trasera, los rastreros a los rastrojos que esto, amigos míos, será un campo de marihuana... Y es que, al fin y al cabo, el placer del dolor si este se convierte en costumbre termina por convertirse en verdadero sufrimiento.

jueves, 18 de octubre de 2007

La culpabilidad vuelve

Es la 1.30 del mediodia, acabo de llegar de fiesta directamente a la escuela, a ver si veia a mis companyeros para quedar con ellos porque es el unico medio que tenemos, pero creo que ellos si que han decidido entrar en clase... Me siento confusa, la de ayer fue una noche rara. Es doloroso tomar las riendas de la propia vida, sobre todo cuando el poso religioso (cristiano en mi caso) se empenya en seguir mezclandose con el agua nueva. Es dificil saber si te has equivocado, si has hecho mal, cuando el remordimiento se diluye en el placer y la satisfaccion y solo queda de el un leve sabor, que viene a ratos, salteado, pero que es jodidamente amargo. Hasta donde es cristianismo y hasta donde es eso a lo que llamo yo? Estoy confundida, prefiero quedarme en el placer e ignorar el juicio, pero el juicio esta ahi, es inevitable, ineludible, el juicio revolotea a mi alrededor como un mosquito gigante al que no puedo aplastar por llevar las manos atadas. Te llamas hija de puta a la cara, y en cierto modo te importa, pero sube por tu espalda el recuerdo de lo bueno (porque que puede ser eso si no es lo bueno?), del porque de la decision. Menos perjudicados que beneficiados, es eso la justicia? Y me siento una hija de puta otra vez por pensar esto, por frivolizar de esta manera, por darme explicaciones, excusas, que solo invento para borrar la culpa. No obstante, me gusta.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Salvia Divinorum

Y yo que me consideraba mistica... y yo que creia que ese punto musulman de mis genes, puntito de hechicera, medio bruja y curandera, me llevaba a comunicarme, a expandirme por los multiversos. Va y resulta que la vida marca mas que la genetica, que el escepticismo ha calado hondo y soy una cabeza de piedra. Mi experiencia de anoche con la salvia fue del todo decepcionante, a pesar de los momentos de completa tranquilidad, de haber acariciado un poco la serpiente mojada de la musica de Pink Floyd. Espero estar preparada hoy para la Amanita Muscaria, esta no me puede fallar. Me siento preparada.
El viernes viene a visitarnos Juan, estoy contenta.
No tengo ganas de irme, tengo miedo, miedo a que todo cambie, a que este anyo no sea igual de bueno que el anterior (que culmino en junio con el titulo de insuperable), a que no me entusiasme lo que hago. Tengo miedo de que cada manyana solo me espere una vida insipida, tengo miedo a perder la ilusion. Pero soy consciente de que la responsabilidad y el trabajo para que eso no sea asi solo recae en mi, debo tomar las riendas de esto y decidir con mano firme y paso seguro. El peso de la decision es doloroso, cada eleccion es una muerte: Caos, La Habana, estudio en Barcelona, Ino-chan, Filosofia... poco a poco, la vida me dejara colarme y acabara impregnada de mi. Como dice mi camiseta de hoy: Nietzsche is my co-pilot.

martes, 16 de octubre de 2007

De los recuerdos, el mas vivo.

El tiempo es un gran maestro y la distancia la mejor de las consejeras. Auriculares, gorrito a la francesa, chupa de cuero y calles mojadas: solo tengo ganas de fundir mi cuerpo con el tuyo. Que me susurres preciosa mientras te estrangulo, que me envuelvas entre tus brazos y me des de beber tu sangre. Entre nosotros no hay enfermedades, ni miedos, solo un sincero apetito de dar y recibir, simple, pero no vulgar, somos sencillos los dos y el mundo se empenya en marginarnos, a cada uno por sus razones, se empenya en darnos de lado, en tacharnos de complicados. Tu quieres ser un indigente, dices, deambular por las calles con tu carton de vino y asustar a los ninyos. Se me dibuja una sonrisa al recordarte desnudo, empapado, revolviendome el pelo y cantandome "que hace un angel como tu en un infierno como el mio?" cuando soy yo la que piensa todo lo contrario. Ese puto infierno que sera solo nuestro, el que inventaste un dia para mi, el que evocas al pensar en mis ojos, ese puto infierno es nuestro paraiso. Lagrimas de felicidad al recordar la ternura de tus manos de orco acariciandome, cuidandome, mimando cada uno de mis deseos. Con esa forma tuya de no ser complaciente y, sin embargo, conseguir satisfacerme hasta en el mas minimo detalle. Guinyos, sonrisas, un kalimotxo que sobrevuela cabezas para terminar en mis manos, un columpio en el bar, ese todo es mejorable que esconde tanto. He aplazado la realidad, pero ya toca volver. Te veo en dos semanas, tu me miraras y seguramente me chocaras la mano por no saber que hacer... yo, como siempre, te tirare de la perilla y te apretare en un abrazo. Y entonces todo volvera a estar claro. No podemos enamorarnos, no necesitamos ese tipo de calor. Sabes que no eres mi hombre y que yo no podria ser tu mujer, sin embargo, aqui estamos. Cuanto tiempo hace ya? Te quiero, tanto como tu al speed con ese corazon mitad de coca y de caballo, "y de la enana, joder, y de la enana, que me envicias demasiao". En la distancia, en las noches frias, por las calles llenas de hojas secas y charcos de agua sucia, eres tu el que vuelve, has sido tu el que se ha quedado.

lunes, 15 de octubre de 2007

El doctor Holmes, el juicio del ser humano.

Septimus, uno de los personajes de Mrs. Dalloway, concretamente el loco, el que debe morir, considera que ha cometido un delito (aunque proclame: Los arboles estan vivos, no existen los delitos y amor, amor universal!), un delito por el que ha dejado de sentir. Virginia Woolf describe perfectamente el sentimiento de culpa por no cumplir los roles sociales que nos son asignados, por lo sentir lo que deberiamos sentir... Septimus esta equivocado, no amar a su esposa, no llorar por la muerte de un amigo, no significa no sentir. Septimus se deshace en lagrimas ante lo que imagina ser la musica de un organillo en la calle, pero no se atreve a abrir los ojos para ver el gramofono del cuarto: "Septimus empezo a abrir los ojos con mucho cuidado, para ver si era cierto que habia alli un gramofono. Pero las cosas reales..., las cosas reales eran demasiado emocionantes. Tenia que tener cuidado. No estaba dispuesto a volverse loco."
Que no tengo corazon, me dicen por ahi, que soy incapaz de sentir, de entregarme. Acaso me habeis visto mirando a mi hermana? cuidando de Ino? Sonriendo a mis amigos? No hay entrega mayor, no me cabe en el pecho mas calor. Ahora estoy yo, emocionandome con el organillo imaginario e incapaz de ver el gramofono que me plantan delante de los ojos. Y que importa? Vuestras convenciones sociales, vuestras imposiciones, vuestro criterio de lo real y lo imaginario, de la locura y la razon, del bien y del mal: nada, nada me pertenece. Dejadme vivir, ya no hay nada que temer, como dice Septimus.
No debes temer ya el ardor del sol
ni del aspero invierno los furores.
Shakespeare

La vida, Londres, aquel instante del mes de junio.

Y es que si se habia vivido en Westminster-cuantos anyos ya?, mas de veinte-, Clarissa estaba convencida de que incluso en medio del trafico, o al despertarse por la noche, se sentia un silencio especial, un no se sabia que de solemne, una pausa que no era posible describir, una ansiedad (aunque eso podia ser su corazon, tocado, decian, por la gripe) que atenazaba antes de que el Big Ben diera las horas. Ya habia llegado el momento! Ya resonaba. Primero, un aviso musical; luego, la hora, irrevocable. Los circulos de plomo disolviendose en el aire. Por que somos tan necios?, se pregunto, mientras cruzaba Victoria Street. Solo Dios sabe por que la amamos tanto, por que la vemos como la vemos, inventandola, construyendola a cada momento; porque hasta las mujeres menos atractivas que pudiera imaginarse, los desechos mas miserables que se sentaban en los umbrales de las puertas (derrotados por la bebida) hacian lo mismo; estaba totalmente convencida de que ninguna ley lograria dominarlos, y por esa misma razon: la de que tambien ellos amaban la vida. En los ojos de la gente, en cada vaiven, paso y zancada, en el fragor y el tumulto, en los coches de caballos, automoviles, omnibus, camionetas, hombres-anuncio que giraban y arrastraban los pies, en las bandas de musica, en los organillos, en el jubilio y el tintineo y el extranyo canto agudo de algun aeroplano que cruzaba el cielo, estaba lo que ella amaba: la vida, Londres, aquel instante del mes de junio.
Mrs. Dalloway, Virginia Woolf.

viernes, 12 de octubre de 2007

From London to Paris

Llevo casi dos semanas en la ciudad monocular, London town, disfrutando de los dias de niebla y sol templado, paseando por Westminster con La Senyora Dalloway, infiltrandome en los suburbios de Whitechapel y Brixton siguiendo el rastro de Jack the ripper (que no Jacques Derrida) y negociando tabaco por unos tragos en la zona posh. Todavia me queda mucho por hacer aqui, mucha gente por conocer y muchas calles que transitar. Pero ahora se me ha presentado un nuevo plan, suculento y soleado: Paris, oh la-la. El dia 22 dejo a Virginia y me voy con Deleuze, a leerlo en su tierra, en su atmosfera, bajo su mismo sol y arropada por el mismo ajetreo... Una semana, solo una semana.
Despues la vuelta a Valencia, la llegada a casa (con todos los cambios de la ultima semana, asustada por lo que me espera, impaciente por los abrazos).

miércoles, 26 de septiembre de 2007

La erótica del terror

Me fascina el terror, tal vez por eso dedico mi tiempo a despertar monstruos. Abro la tapa de su ataúd y dejo que chirríe. Es un gesto de lo más masoquista que, como todos los gestos masoquistas, encierra un profundo placer indescriptible, inefable... "El orgasmo está ahí, no es metafísica, ni ontología, no hay epistemología posible, ni siquiera cabe nombrarlo porque no estaríamos diciendo nada". El orgasmo producido por el miedo, por el terror más oscuro y siniestro, por la contemplación directa de cierto apocalipsis -cada muerte particular- es lo que persigo, lo rastreo con cada pensamiento, es más, lo busco en el Pensamiento. El placer de pensar la transgresión, la violación de la historia, es el placer de provocar el aborto de nosotros mismos con cada palabra. El contraste entre lo vivo y lo muerto, la dialéctica entre ambos (los vivos ven las fauces de la muerte con el mismo espanto que los que se encuentran al otro lado del espejo... los escalofríos de la amenaza de vida para un muerto) asusta y seduce, ahí es donde encuentro lo sublime. Vuelvo al orgasmo, a lo que no se puede pensar, a lo que es vida pura: derribo sus altos muros o tal vez los desplazo más allá. He ahí la importancia de lo que hago, he ahí por lo único que vale la pena. Crear un espacio nuevo donde ubicábamos el non plus ultra, es más, crear un espacio nuevo en el mismo suelo que pisaba un instante antes. El pensamiento consiste en trazar un mapa cada vez, un mapa sin señales, sin marcas, sin rutas repetibles. La vía experimental para la demostración consiste en cargarnos con unas pautas, unos pasos, normas y guías tales que posibiliten el mismo resultado para cualquiera que quisiera repetirlo. Esto es todo lo contrario: mi mapa es un antimapa, cualquiera que lo use se verá obligado a trazar su propio camino según camina y seguramente nunca se cruce con el mío... Ni siquiera yo puedo retomar mis propias huellas la siguiente vez que vuelvo la vista sobre él. Esto es el terror, este es el orgasmo, el placer del terror. La instalación en lo líquido, en lo móvil y contingente, la ausencia de rutas seguras, de roca dura, de orillas en las que reposar, la visión de la estepa o del mar abierto, el vacío del sinsentido: eso, eso es el miedo.

martes, 25 de septiembre de 2007

Mi maestro

Vuelta a la vida activa, a los proyectos y a las ilusiones de principio de curso. Son muchas las cosas que quiero hacer y muchas las puertas que me están abriendo.
Tengo que dar las gracias a LF, una de las personas más grandes (y no precisamente por su tamaño) que he conocido jamás. Que confíen en una siempre alegra, pero que sea alguien como él... es todo un estímulo, una medalla a mi ego, un refuerzo a mi entusiasmo. Soy muy joven, como él dice, y tengo todo por aprender todavía, pero si él está a mi lado mis metas empiezan a perfilarse en el horizonte más nítidas... Me acerco a él como una niña avergonzada y él me acoge como a su hija pródiga, soy una de las tantas hijas que no ha podido tener, así me siento y sé que en parte así me siente él también. "Estás en pleno estructuralismo francés!", "Sí, bostezando ya del sueño dogmático" y nos reímos... no hay mayor comprensión que una risa compartida. "Enséñame, explícame a Hume" me decía en el colegio mayor, a mí, con mis 19 años, y me escuchaba atento, me hacía repetir frases mientras me apoyaba la mano en el hombro, acercando su oreja a mis labios. "Qué puedo enseñarte yo?" Ahora, tres años después, comprendo su cara de incredulidad. "Déjame ayudarte, quiero participar de lo que haces. Eres una persona a la que me gusta seguir" Le gusta seguirme, me dice con su entusiasmo de chiquillo... a mí me gusta estar sentada, fumando un cigarro, escuchando sus historias, repensando con él todos los problemas desde Galileo, haciendo preguntas impertinentes que le hacen apuntarme con la tiza, imaginando otros mundos posibles. No sé cuánto tiempo me queda a su lado, sólo sé que quiero estrujarlo, alargarlo y aprovecharlo como nunca he sabido hacer. Este año vengo cargada de fuerza, de ilusiones. Él seguirá a mi lado y yo seguiré al otro lado de su mesa.

***Comprendo que este texto no tiene mucho interés para nadie excepto para mí, pero necesitaba escribirlo, describir lo que siento ahora mismo para releerlo cuando las fuerzas flaqueen.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Let's do the time wrap again!


Un domingo más perdido en la cotidianeidad absoluta. Asfixio las horas, las dejo morir en el reloj digital del cuarto, sus números fluorescentes parapadean y no recuerdan qué deberían estar marcando en este momento. Hoy he estado especialmente preocupada por la percepción del tiempo, he observado mis conversaciones con detenimiento, ritmos en las películas, reflexiones de otros... no encuentro nada que me ofrezca una respuesta satisfactoria más allá del "antes" y el "después", pero el antes y el después se confunden en mi memoria y entonces el tiempo desaparece con ellos. Es estrecha la línea entre la locura y la cordura, sobre todo en nuestra época. Cualquier desviación de lo usual pasa a ser considerada inmediatamente una enfermedad, lo enfermo es lo contrario de lo sano y lo sano, como dice un amigo mío médico, es lo normal. Cómo podemos trazar una línea, un intervalo o cualquier tipo de frontera entre el sano y el enfermo, el cuerdo y el loco? Acaso no será un tipo de locura esa necesidad de estructurar, la obsesión por el control, el deseo inevitable de dominar? Adán dominó la naturaleza imponiendo nombre a las cosas, dominó la naturaleza imponiendo la Ley aprendida del mismísimo Dios por la que existen un bien y un mal, un conocimiento y una ignorancia, todos opuestos entre sí. Eva transgredió el sentido del bien y del mal y le tuvo que ser impuesto a través del castigo físico, pero ella no parecía sufrir. Pandora, como Eva, tampoco sufrió al liberar los males del mundo, sino al ser castigada por Epimeteo. Liberarnos del tiempo debería ser un paso más allá de la liberación del juicio, debería suponer romper otro de los grilletes de la caverna platónica. Pero, sin embargo, sigo escribiendo primero "Un domingo más..." y más tarde "Liberarnos del tiempo..." y vosotros seguís leyendo lo uno antes que lo otro, seguís viviendo conmigo el antes y el después. Sólo en la memoria, en la imaginación y en los sueños logramos ser como Eva pero con la manzana que nos ha tocado morder. Transgredir el tiempo... un placer reservado para Caín y Lilith. Sólo para ellos dos.

[Acabo de ver The Hunger, por si cabía alguna duda. Es ver sangre y entrarme la melancolía...]

sábado, 22 de septiembre de 2007

Delirium tremens

A las 4.00 a.m. me he despertado sobresaltada por dos pesadillas. La sensación era angustiosa, no podía respirar al principio. Poco a poco se me ha ido pasando... aquí la transcripción directa, sin releer, a la vieja escuela, de lo que he escrito nada más despestarme.

La biblia de los vampiros

Después de que mi madre viniera de visita improvisada a mi casa (donde vivo con mi hermana) y encontrara condones por el suelo y posibles restos de drogas (que cuelga con chinchetas en la puerta de mi cuarto que está adornada con muchas cosas que no recuerdo, pero son todas iguales menos eso, queda guay, el efecto estético me gusta), me insultara llamándome puta y cosas así se va de paseo. Salgo a la calle con ella. Lleva mi bolso naranja. Creo que he olvidado las llaves en casa pero compruebo que las llevo encima. Voy a comprar a unos kioscos de golosinas que están en avd. blasco ibáñez y no existen en realidad voy a uno a mi derecha, el hombre tarda mucho en atenderme, me ignora. Voy al de enfrente que es un típico kiosco verde. Me atiende una mujer. Le pido un regaliz y me llena una bolsa de chucherías mientras hablamos sobre cosas muy ambiguas relacionadas con algo oscuro, exoterismo… es muy guapa cuando lleva sus enormes gafas de sol puestas. Es rubia. Tiene labios bonitos, pero cuando se quita las gafas es verdaderamente fea. Aparece de repente un hombre joven sentado en el mostrador del quioco. Lleva rastas y es muy guapo. Se une a la conversación. Sigue siendo oscura, me siento cómoda, poco a poco se orienta hacia el tema de vampiros. Agradezco la bolsa, me muestro de esa forma amable en que me muestro ante los dependientes y gente de cara al público, parientes de amigos etc. pido un regaliz rojo con pica pica, se confunde y busca un libro… yo no entiendo. No quiero un libro ni un boli. Se lo digo. Me da el regaliz y llena otra bolsa de chuches. Seguimos hablando. El chico de rastas nos quiere hacer una foto pero yo no me entero, ella se abalanza sobre mí a darme un abrazo, yo la beso en la mejilla… nos está haciendo la foto y ahora soy consciente. No miro la foto ni vuelvo a ver al chico de rastas. Salen del kiosco, yo voy para casa. Aquí empieza a mezclarse el orden cronológico y lógico del asunto. Mantengo una conversación con ella por messenger en la que me doy cuenta de que es una especie de reina de los vampiros que me quiere matar. Por primera vez en mi vida siento miedo de un vampiro. A la vez estoy en un pasillo blanco sucio, persiguiéndola para pagarle por las golosinas 2€, me parece excesivo porque soy una egoísta que no quiere darle nada, porque yo quería sólo 2 regaliz y no 2 bolsas de chuches. Sigue conversación por messenger donde me habla de una biblia de los vampiros. Se abalanza sobre mí en el pasillo, la esquivo me persigue…. Mi madre me ha traído la biblia a la habitación diciendo: "os he comprado un libro igual que la Biblia, pero que no se llama Biblia, pero es igualito, es lo mismo."

El último aliento de mi abuela

Mi hermana y yo colocamos a mi abuela moribunda en una cama. Yo me pregunto si no estaba muerta ya y me siento culpable por ese pensamiento (aunque está muerta efectivamente). La colocamos con mucho cuidado. Ella gime de dolor. La acariciamos. De repente se anima de una manera en la que yo jamás la había visto. Dice que quiere ver llover, que se aburre tumbada, que quiere ver llover en el salón. Yo sola la ayudo a levantarse aunque parece que no le hace falta, se sienta de un salto en la cama. La agarro del brazo. Va en camisón blanco o azul clarito desgastado, de franela y descalza, claro. Tras un primer paso firme resbala, yo la intento sostener pero se me cae encima, de espaldas. Gime. “Me muero, me muero” dice, y exhala su último aliento agónico (recuerdo pensar estas palabras exactas en el sueño, es como si me lo relatara a mí misma mientras sucede), terrorífico, mirando hacia arriba y poniendo los ojos en blanco. Yo grito “abuela, abuela” sin parar y me despierto con mis propios gritos.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Pero... ¿Quién es Pandora?


La autocompasión del suicida no es noble
Pero, joder, te salva la vida.
[Fragmento del primer poema que escribimos juntos, como siempre sin que tú quisieras]

Está bien perdonarnos de vez en cuando a nosotros mismos, agachar la cabeza ante nuestra mirada y admitir que teníamos razón. Está bien desgarrarnos la garganta para lograr un poco de silencio... aunque el útero donde yace el ruido no lo encontremos allí. Ismael me ha enseñado muchas cosas, entre otras a ser indulgente con mis errores pero esto no ha sido una lección vital. Digamos que Ismael no me enseña con sus palabras lo que yo aprendo de ellas, digamos que reconozco lo absurdo de las uñas clavadas en los propios ojos para no vernos a nosotros mismos cuando extraigo con pinzas las espinas de las yemas de sus dedos (en el sentido más literal). Pandora tal vez sea la madre de todos o tal vez sea su madrasta. Pandora es curiosa, mucho, siempre escarba donde no toca, donde no le dejan, donde no le llaman. Ismael me abraza y musita tiernas palabras de afecto y pretende comprensión... yo siento la piel ardiendo bajo su mano. Ismael envía postales desde una terraza en Lisboa, nos piensa, nos dice, y nosotros le pensamos todos los días porque está en cada átomo de la ahora densa atmósfera de esta casa, porque lo encuentro en cada mota de polvo de mi cuarto, porque vive en cada gramo de mi culpa inexpugnable. Ismael moldea a Pandora tanto como yo, tiene ojos de agua como una burda metáfora de la transparencia de su alma. Poco a poco he sacado los horrores de esta caja que es su mente, poco a poco he agrietado sus sólidos cierres metálicos. Y al final, la esperanza disfrazada de cordura o todo lo contrario nos ha mirado a los dos a la cara. ¿Por qué querrías estar a mi lado? ¿Qué se refleja de este silencio, de esta frivolidad, de esta prepotencia en esas pupilas tuyas, tan absorbentes como tus labios y sus historias? ¿Qué ves, mi pequeño, qué ves que es Pandora?

Inconspicue partielum (o el arte de inventar palabras)


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¿Lo oyes?
¿Oyes ese ruido descompasado?
Es mi corazón.
Y te lo digo con una sonrisa enorme, de aquí a Buenos Aires.
Ino duerme tranquila tumbada sobre una sábana blanca, o lo intenta, creo que mi corazón está demasiado escandaloso esta noche, temo despertarla. Pero no quiero que deje de latir.
No hay más ruido en este cuarto, ni en este universo, que el de mis latidos y el de mi respiración. Y siento cierta presencia mirándome a través de las tapas de
Hiroshima, mon amour, me gusta esa presencia a pesar de que me asusten a veces sus palabras. Todos queremos decir algo mientras hablamos de otra cosa. A todos se nos hacen un lío las sábanas y la lengua y los oídos. Todos queremos ser importantes ¿verdad, corazón? Tú que te empeñas en hacerte notar esta noche, alegrándome, llevando la sangre desde los tobillos al cerebro, oxigenando las zonas muertas. Corazón, no puedes hacer hoy todo el trabajo de una vida, déjalo estar. Ve tranquilo, encuentra tu ritmo, deja que fluya en la medida en que te sientas cómodo con él, viviendo de él. ¿Qué puede preocuparnos ahora? Somos fuertes y hemos salido adelante todos estos años, podremos seguir ahora. Todos necesitamos compañía, incluso el lector rebelde que frunce el ceño y por un momento se imagina que soy argentina. ¿Qué nos quieren decir los silencios o las palabras alborotadas? Necesitamos el control pero hemos de aprender a vivir huérfanos de dioses, de normas, de estabilidad. Nuestro universo fluido es incierto, inseguro, tropezamos y caemos con el agua al cuello y no hay escapatoria... nuestros zapatos nos llevan al camino tanto que el camino son ellos mismos. No importa que hables, ni que calles, no importa lo que diga tu rodilla apuntándome. Hoy esto lo he escrito por ti, porque creo leerme en tus pupilas escurridizas. ¿No es este el mejor reclamo para que me escribas algo?
Está todo claro y está todo bien.
Me quedo con mi corazón y con el libro, todos tenemos nuestra enfermedad.

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miércoles, 19 de septiembre de 2007

La anatomía del Terror


Las religiones se asientan sobre el miedo, pero desconocen la anatomía del terror.
John Carpenter, In the mouth of madness.

Diálogo con la Nada. La danza de lo Absurdo.


Ponemos nombres propios a los conceptos que nos atraviesan porque no son nosotros, queremos verlos como un afuera al que nos enfrentamos pero al que no pertenecemos. Es en la dialéctica con el Otro, en el éxito de esta dialéctica de reconocimiento, donde aparecemos patéticos y vulnerables. Nos gusta pensarnos recubiertos de una cierta membrana anatómica superpuesta a la piel misma, por la que comunicarnos con el mundo por osmosis, pero esta membrana nuestra presume de impermeable orgullosa. ¿Qué tiene el miedo que nos atrae, que nos seduce y nos envuelve, acelerando las pulsaciones, la respiración, los parapadeos? ¿Porque sentimos la vida? ¿Porque nos ciega la sangre? Vampiros sedientos, adictos a estar vivos, a la carne, a la sangre, a las vísceras y órganos. Succionamos el flujo vital del Otro, devoramos las coordenadas del afuera, desgarramos las claves de la identidad. Vampiros sedientos de vida desde la muerte, acostumbrados a diferenciarlas reconocemos en un CRASH que no son más que la misma cosa… pero estamos podridos. Huele la putrefacción, sentimos el hedor de nuestras rodillas, de nuestras ingles jóvenes ya muertas. La curva de mi espalda se arquea en un gemido de muerte, desprende fuegos fatuos y exhala otro aliento (no hay nunca un último) y otro… y otro… hasta que el siguiente te hace enloquecer. La locura de lo mismo, de lo de antes, el loco es el que vuelve al pasado en un giro suicida de cuello, clic clic clic clic crash… y el crash mira hacia delante con el pecho en la espalda.

martes, 18 de septiembre de 2007

El hombre valiente

Las mujeres de la plaza aplauden el desfile y vitorean a la víctima. Hoy otro valiente, otro héroe, será sacrificado en nombre de la justicia. Los niños forman piña, alguna se limpia la nariz pecosilla con el reverso de la mano gimoteando, otro está rojo de rabia y patalea, unos cuantos ríen tramando alguna travesura... En el pueblo hoy sólo ha habido agitación, la panadera ha sacado un puesto a la calle y vende migas a los paisanos que van a ver la ejecución, pero casi nadie compra y ella casi ni se preocupa. Hoy todo es ese Hombre, ese valiente que se atrevió a decir no en nombre de todos. Ninguno sabe cómo se llama, algunos han empezado a llamarle Jesús para provocar, pero todos son conscientes de que no tiene nada de Santo, ni de Mártir. Muere en nombre de la justicia y por la justicia, muere defendiendo a un pueblo y a una gente, pero su acto es completamente egoísta. ¿Qué decir de este hombre? Arrastrado por el suelo por dos caballos, sostenido por los hombros, está llorando, rabioso, triste, asustado... Es un hombre cualquiera, se cagará en Dios y en el Rey cuando le quemen el pecho, pedirá clemencia y le ofrecerán la horca. No es un valiente de los libros de texto, ni de las películas de Hollywood. No es William Wallace, ni Juana de Arco, ni el Ché, ni Sadam. ¿Dónde está su valentía? ¿Dónde su espíritu revolucionario? ...

Calma


Me siento como la mujer del cuadro, tranquila, sin ninguna preocupación. Mi blog es un tanto esquizofrénico, supongo que responde a mis estados mentales. Llevo un par de días de pura calma, encontrándome a mí misma y encontrándome más a menudo con la gente que me gusta, sí, esos que hablan al revés (alom) y ven pelis sin parar. Echo de menos a cierta persona que potenciaría esta calma, ese de ojos de niño y el pelo revuelto... me encantaría verlo dormir en el sofá. La vida últimamente es alegre, aunque no salgan las cosas bien, aunque se ponga a llover justo cuando tiendo la ropa. Siempre habrá más posibilidades, siempre hay caminos por recorrer. Juego a recostarme sobre mis rodillas y me siento protegida, sé que no soy todo lo que necesito, pero por ahora me basta. Llegará un tiempo, soy consciente, en que necesite de los demás, pero ahora... no, desde luego no es necesidad. Es alegría, pura alegría de verme vivir este trocito de vida con los otros y de ver que a esos otros también les causa alegría compartir su trocito de vida conmigo.

lunes, 17 de septiembre de 2007

De cómo cambia tu vida por no leer la siguiente línea

Necesito trabajo, bueno, no. Lo que necesito es dinero. La verdad es que me hace gracia, tengo pesadillas, pero me hace gracia. Hoy es uno de esos días en los que muchas cosas salen mal, pero te encuentras optimista. De alguna manera la Nada se fue de mi cuarto, sé que soy fuerte. Debí haber sido yo la que la echó por la ventana y la tiró al patio de luces, y allí está, aplastada contra el suelo. Hoy es uno de esos días en los que resuena la frase del gran filósofo Jaeger (Mick Jaeger) you can't always get what you want y, sin embargo, todo está tranquilo, todo está bien... no importa si no puedo conseguir lo que quiero, si no viene a mí el dinero, si los hombres se aburren de mis tonterías, si no resulto atractiva para las mujeres, si mi gata prefiere dormir sobre otras almohadas... Sigo viva, y con fuerzas. Y es que ayer casi dejo de estarlo y eso te da mucha energía, mucho optimismo y ganas de seguir. Voy a aprovechar lo que quede, no sé cuánto, tampoco me importa mucho. Ayer tuve un susto demasiado grande para mis 22 años. Voy a disfrutar, quiero estar al lado de los que quiero, quiero leer lo que me venga en gana, quiero ver pelis, escribir guiones (ayer por la noche empezamos uno que promete) y olvidarme de que a lo mejor mañana no me despierto. Porque no sé si puede pasar, porque tal vez haya sido sólo un susto, una tontería, pero tengo miedo. Y al miedo sólo se le vence a base de sonrisas y caricias en el pelo.

jueves, 13 de septiembre de 2007


Nada. Pues eso. Que hoy no tengo nada, nada me queda. Me siento un trasto inútil en mi propia vida, un impedimento, un estorbo para mí misma y, sin embargo, tan imprescindible… Nada, no hay ilusiones. No ha habido ninguna desilusión, ningún encuentro desafortunado, ninguna baja en mis proyectos. Sólo ha aparecido la Nada, resplandeciente con su traje de muerte, con sus ojos de muerte y sus dientes de muerte. Cuando la Nada llega es imposible ofrecer resistencia, todo pierde sentido y todo se deja… a medias.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

El peso del mundo


Todos los caminos de mi mente llevan a ti.
Tú eres todos mis paraderos.
Tú; miseria, soledad, desidia…
cansancio de vivir sin vivir en ti.
Me arrulla la noche con su manto encarnado
tiemblan mis manos solitarias
hambrientas de caricias
mientras sólo reciben arañazos
de despedidas innecesarias.
Tal vez la muerte me aguarde
en cualquiera de las esquinas
que me llevan a tu casa
y no importará nada si puedo rozarte
…por última vez.
Es extraño sentirse fuerte tendida en el suelo,
los sentimientos son parte de nosotros
pero no encuentran su reflejo en el mundo:
la realidad no se hizo para ellos.
Mi lengua llora un dulce dolor
y me asegura que algún día
cuando ya no queden sacrificios
podré olvidar tu nombre.
Si me amaras, si tú me amaras
podría volver a mirarme en el espejo
podría volver a escribir sonetos
y sonreír… para ti.
Ahora sufro una merecida pena:
la indiferencia de mí
el vacío del yo
condena de los débiles
castigo de los cobardes.
Soledad en la masa ¡doloroso lugar común!
Abrázame fuerte, olvido,
corta la hemorragia de mi pecho
no dejes que con la sangre se me escape
el insoportable y tierno peso del mundo.

martes, 11 de septiembre de 2007

Misterio


Y el misterio

cantaba vivo
todavía en el agua y en los pájaros cantores
Dylan Thomas.

El misterio me acompaña, el misterio viste el tiempo con tela opaca impermeable y a mí me gusta que así sea. Disfruto jugar a buscar los bordes y enredar entre los pliegues, difuminados los días en su filtro negro. ¿Qué sucede? Es la cima de una montaña que comprendo que tarde o temprano tendré que volver a bajar, cayendo ladera abajo con el pelo enredado y heridas en los brazos y las rodillas. La caída no me frena, sino que me estimula. El dolor después de esto será tan grande que amaré con más fuerza la vida… será otro nuevo nacimiento que me conectará al mundo al igual que lo está haciendo esto. La tragedia es incomunicable y espero que no se lea en estas líneas, sino que calladamente se comprenda. Que con un ligero parpadeo asintáis a lo que digo y reconozcáis la peculiar locura que encierra, humana… demasiado humana.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Cosas que digo cuando nadie me escucha


Bartleby, el protagonista del cuento de Herman Melville Bartleby, el escribiente, representa un paradigma de resistencia ante el panoptismo, ante el nuevo modelo de vigilancia constante que ha reemplazado en el último siglo al conocimiento de sí a través del reconocimiento de una Verdad auténtica y un Dios verdadero. La creación poética de uno mismo presupone una deconstrucción de lo dado, como ya hemos visto, así como una resistencia. Bartleby se crea un espacio de resistencia desterritorializado, siguiendo una terminología deleuziana, una subjetividad propia que escapa a los procesos de creación de identidades impuestos por la sociedad de control. Sin embargo, una identidad desterritorializada, libre, supone acabar con el antiguo concepto de identidad rompiendo los esquemas lógicos aristotélicos. El yo deviene múltiple, al signo = de la relación lógica de identidad A=A ya no le sigue otra A, ni siquiera tiene por qué seguirle una letra, es más, ni siquiera tiene ya sentido la primera. El sujeto desterritorializado es un sujeto siempre en movimiento al que si hubiera que encerrarlo en los estrechos límites de una definición sólo podríamos hacerlo con las palabras constante búsqueda. Escapa a toda posibilidad de jerarquía y delimitación, y su posibilidad de indiferenciación está rota desde el principio tanto respecto de los otros, del afuera, como respecto de sí mismo. La diferencia es su identidad, por paradójico que resulte, y la clave de su resistencia.

sábado, 8 de septiembre de 2007


La tiranía destruye o fortalece al individuo; la libertad lo debilita y lo convierte en un fantoche. El hombre tiene más posibilidades de salvarse a través del infierno que del paraíso.

E.M. Ciorán.

Comprendo lo que dice Ciorán, pero todavía no termino de sentirme identificada con sus palabras, no encuentro la brecha, la grieta, por la que poder colarme yo misma. Leer siempre es un trabajo hermenéutico, interpretativo, donde somos nosotros los que nos ponemos en tela de juicio… lo demás es placer estético. Busco mi identidad unas veces como una fiera salvaje, arañando y destripando donde quiera que poso la vista. Otras veces el proceso es desesperado y agónico, busco en el espejo hasta abstraerme de lo que veo y me resulta imposible encontrar un más allá, un algo más, un algo que pueda decir “eh, oye, eso soy yo”. Por absurdo que sea, por incomprensible o paradójico, rastreo esencias en mis pupilas y debajo de mis uñas, pero no puedo escaparme del cuerpo, de este cuerpo que me ha tocado y que yo he ido transformando durante 22 años. Se notan las arrugas, las ojeras, las canas y el cansancio de las articulaciones… ¿eso soy yo? Pero ¡para! ¿tiene acaso sentido preguntarse quién soy? Eso es seguir buscando más allá. Cuando maté a Dios maté a todos mis dioses, entre ellos a mí misma. Ahora no hay marcha atrás posible, no hay resurrección. Entonces tendré que aprender a convivir con una desconocida que me resulta tremendamente familiar…

sábado, 3 de marzo de 2007

Bienvenidos


Hoy me siento asustada. Tengo miedo. No siempre que se tiene miedo es porque ocurra algo malo o porque tengas sospechas de que efectivamente va a ser así, a veces se tiene miedo a que todo salga bien.

El miedo es un monstruo de ojos tristes. Dejo que me observe, taciturno, y que acaricie suave mi espalda; yo no me atrevo a mirarlo. Sus manos son grandes y ásperas, sus caricias siempre son arañazos… heridas de los surcos de mi piel. El miedo me susurra profecías que encojen mi diafragma, no me deja respirar. Pero no quiere hacerme daño, sólo quiere que me quede con él, recostada de lado con la cabeza en la almohada, sin pronunciar ninguna palabra, dejando tan sólo que se deslicen tímidas las lágrimas. No ve en ellas su victoria, el miedo no entiende de triunfos; sólo quiere arroparme con sus brazos… y yo me dejo envolver. Escribo esto despacio, con sigilo, no quiero despertarle. Si se diera cuenta de que os hablo de él se cubriría la cara gimiendo como un cachorro y me abandonaría.