
Un domingo más perdido en la cotidianeidad absoluta. Asfixio las horas, las dejo morir en el reloj digital del cuarto, sus números fluorescentes parapadean y no recuerdan qué deberían estar marcando en este momento. Hoy he estado especialmente preocupada por la percepción del tiempo, he observado mis conversaciones con detenimiento, ritmos en las películas, reflexiones de otros... no encuentro nada que me ofrezca una respuesta satisfactoria más allá del "antes" y el "después", pero el antes y el después se confunden en mi memoria y entonces el tiempo desaparece con ellos. Es estrecha la línea entre la locura y la cordura, sobre todo en nuestra época. Cualquier desviación de lo usual pasa a ser considerada inmediatamente una enfermedad, lo enfermo es lo contrario de lo sano y lo sano, como dice un amigo mío médico, es lo normal. Cómo podemos trazar una línea, un intervalo o cualquier tipo de frontera entre el sano y el enfermo, el cuerdo y el loco? Acaso no será un tipo de locura esa necesidad de estructurar, la obsesión por el control, el deseo inevitable de dominar? Adán dominó la naturaleza imponiendo nombre a las cosas, dominó la naturaleza imponiendo la Ley aprendida del mismísimo Dios por la que existen un bien y un mal, un conocimiento y una ignorancia, todos opuestos entre sí. Eva transgredió el sentido del bien y del mal y le tuvo que ser impuesto a través del castigo físico, pero ella no parecía sufrir. Pandora, como Eva, tampoco sufrió al liberar los males del mundo, sino al ser castigada por Epimeteo. Liberarnos del tiempo debería ser un paso más allá de la liberación del juicio, debería suponer romper otro de los grilletes de la caverna platónica. Pero, sin embargo, sigo escribiendo primero "Un domingo más..." y más tarde "Liberarnos del tiempo..." y vosotros seguís leyendo lo uno antes que lo otro, seguís viviendo conmigo el antes y el después. Sólo en la memoria, en la imaginación y en los sueños logramos ser como Eva pero con la manzana que nos ha tocado morder. Transgredir el tiempo... un placer reservado para Caín y Lilith. Sólo para ellos dos.
[Acabo de ver The Hunger, por si cabía alguna duda. Es ver sangre y entrarme la melancolía...]
[Acabo de ver The Hunger, por si cabía alguna duda. Es ver sangre y entrarme la melancolía...]

1 comentario:
Te dije que "The Hunger" te gustaría...
Publicar un comentario