
tic
tac
tic
tac
tic
tac
tic
tac
tic
tac
tic
tac
¿Lo oyes?
¿Oyes ese ruido descompasado?
Es mi corazón.
Y te lo digo con una sonrisa enorme, de aquí a Buenos Aires.
Ino duerme tranquila tumbada sobre una sábana blanca, o lo intenta, creo que mi corazón está demasiado escandaloso esta noche, temo despertarla. Pero no quiero que deje de latir.
No hay más ruido en este cuarto, ni en este universo, que el de mis latidos y el de mi respiración. Y siento cierta presencia mirándome a través de las tapas de Hiroshima, mon amour, me gusta esa presencia a pesar de que me asusten a veces sus palabras. Todos queremos decir algo mientras hablamos de otra cosa. A todos se nos hacen un lío las sábanas y la lengua y los oídos. Todos queremos ser importantes ¿verdad, corazón? Tú que te empeñas en hacerte notar esta noche, alegrándome, llevando la sangre desde los tobillos al cerebro, oxigenando las zonas muertas. Corazón, no puedes hacer hoy todo el trabajo de una vida, déjalo estar. Ve tranquilo, encuentra tu ritmo, deja que fluya en la medida en que te sientas cómodo con él, viviendo de él. ¿Qué puede preocuparnos ahora? Somos fuertes y hemos salido adelante todos estos años, podremos seguir ahora. Todos necesitamos compañía, incluso el lector rebelde que frunce el ceño y por un momento se imagina que soy argentina. ¿Qué nos quieren decir los silencios o las palabras alborotadas? Necesitamos el control pero hemos de aprender a vivir huérfanos de dioses, de normas, de estabilidad. Nuestro universo fluido es incierto, inseguro, tropezamos y caemos con el agua al cuello y no hay escapatoria... nuestros zapatos nos llevan al camino tanto que el camino son ellos mismos. No importa que hables, ni que calles, no importa lo que diga tu rodilla apuntándome. Hoy esto lo he escrito por ti, porque creo leerme en tus pupilas escurridizas. ¿No es este el mejor reclamo para que me escribas algo?
Está todo claro y está todo bien.
Me quedo con mi corazón y con el libro, todos tenemos nuestra enfermedad.
ticEs mi corazón.
Y te lo digo con una sonrisa enorme, de aquí a Buenos Aires.
Ino duerme tranquila tumbada sobre una sábana blanca, o lo intenta, creo que mi corazón está demasiado escandaloso esta noche, temo despertarla. Pero no quiero que deje de latir.
No hay más ruido en este cuarto, ni en este universo, que el de mis latidos y el de mi respiración. Y siento cierta presencia mirándome a través de las tapas de Hiroshima, mon amour, me gusta esa presencia a pesar de que me asusten a veces sus palabras. Todos queremos decir algo mientras hablamos de otra cosa. A todos se nos hacen un lío las sábanas y la lengua y los oídos. Todos queremos ser importantes ¿verdad, corazón? Tú que te empeñas en hacerte notar esta noche, alegrándome, llevando la sangre desde los tobillos al cerebro, oxigenando las zonas muertas. Corazón, no puedes hacer hoy todo el trabajo de una vida, déjalo estar. Ve tranquilo, encuentra tu ritmo, deja que fluya en la medida en que te sientas cómodo con él, viviendo de él. ¿Qué puede preocuparnos ahora? Somos fuertes y hemos salido adelante todos estos años, podremos seguir ahora. Todos necesitamos compañía, incluso el lector rebelde que frunce el ceño y por un momento se imagina que soy argentina. ¿Qué nos quieren decir los silencios o las palabras alborotadas? Necesitamos el control pero hemos de aprender a vivir huérfanos de dioses, de normas, de estabilidad. Nuestro universo fluido es incierto, inseguro, tropezamos y caemos con el agua al cuello y no hay escapatoria... nuestros zapatos nos llevan al camino tanto que el camino son ellos mismos. No importa que hables, ni que calles, no importa lo que diga tu rodilla apuntándome. Hoy esto lo he escrito por ti, porque creo leerme en tus pupilas escurridizas. ¿No es este el mejor reclamo para que me escribas algo?
Está todo claro y está todo bien.
Me quedo con mi corazón y con el libro, todos tenemos nuestra enfermedad.
tac
tic
tac
.
.
.

1 comentario:
Precioso texto. Claro y bueno. Los silencios nada dicen -por eso son silencios- aunque significan mucho -quieren decir sin decir y dicen sin decir, do you know I mean?-. La cuestión está en que las cosas se dicen con palabras, nos guste más o menos. El resto de cosas, las que no se dicen con palabras, realmente no se dicen. Sé que todos tienen su enfermedad. Y eso lo que hay, aunque te reviente esa frase. Un abrazo.
Publicar un comentario