sábado, 8 de septiembre de 2007


La tiranía destruye o fortalece al individuo; la libertad lo debilita y lo convierte en un fantoche. El hombre tiene más posibilidades de salvarse a través del infierno que del paraíso.

E.M. Ciorán.

Comprendo lo que dice Ciorán, pero todavía no termino de sentirme identificada con sus palabras, no encuentro la brecha, la grieta, por la que poder colarme yo misma. Leer siempre es un trabajo hermenéutico, interpretativo, donde somos nosotros los que nos ponemos en tela de juicio… lo demás es placer estético. Busco mi identidad unas veces como una fiera salvaje, arañando y destripando donde quiera que poso la vista. Otras veces el proceso es desesperado y agónico, busco en el espejo hasta abstraerme de lo que veo y me resulta imposible encontrar un más allá, un algo más, un algo que pueda decir “eh, oye, eso soy yo”. Por absurdo que sea, por incomprensible o paradójico, rastreo esencias en mis pupilas y debajo de mis uñas, pero no puedo escaparme del cuerpo, de este cuerpo que me ha tocado y que yo he ido transformando durante 22 años. Se notan las arrugas, las ojeras, las canas y el cansancio de las articulaciones… ¿eso soy yo? Pero ¡para! ¿tiene acaso sentido preguntarse quién soy? Eso es seguir buscando más allá. Cuando maté a Dios maté a todos mis dioses, entre ellos a mí misma. Ahora no hay marcha atrás posible, no hay resurrección. Entonces tendré que aprender a convivir con una desconocida que me resulta tremendamente familiar…

No hay comentarios: