jueves, 29 de noviembre de 2007

Have you ever seen the music?

Cambio de onda. Las madrugadas se ajustan a las vibraciones y se vuelven blandas y líquidas. Porque si el aire no fuera aire sería agua. El océano atmosférico me lanza preguntas amorfas, sin completar, preguntas sin signos de interrogación que parecen órdenes y yo las escucho sin comprender, sin reconocer a quién pertenece esa frecuencia. Será cuestión de sintonizar y después… después ya vendrá la armonía. Un impulso nace de mis lumbares, atraviesa el vientre y se arroja de forma atroz entre mis dientes y yemas de los dedos. Dejo huellas dactilares marcadas en el metacrilato que me separa del mundo, desprendo vaho que incrusta mi adn en él manteniendo la ilusión de ser rastreable… pero todos sabemos que no es poroso. Los fotones y las partículas de polvo me hacen confundir la profundidad de esta pared lisa y creo todo un universo en esos cinco centímetros que la separan mis pestañas, sombras proyectadas a tres metros, hombres que se acercan entre ellos amenazantes, tal vez, incluso tal vez, algún árbol. Me pienso en la dualidad del cuerpo y el alma, dulce sueño para trascender el metacrilato. Encuéntrame.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Apetito de inmortalidad

El apetito de inmortalidad, esa sed de Dios tal y como yo la entiendo o la quiero entender, pertenece hasta a la última molécula de nuestro cuerpo, constituye hasta el más mínimo gesto de nuestras acciones. Es la voluntad de poder y la voluntad de ser y seguir siendo siempre esa que se esconde hasta en nuestros impulsos autodestructivos. Buscamos la inmortalidad a través del arte, la fama, las buenas acciones de los religiosos y los scouts… pero todos esos caminos nos procuran una vida eterna incorpórea que no termina de satisfacernos. Porque cuando nos imaginamos retozando en el Paraíso, correteando tras las nubes, nos imaginamos con dos piernas, dos brazos, una cabeza y un tronco que los une a todos. Nos imaginamos degustando exquisitos manjares a la mesa de los dioses, manjares que recorren nuestros intestinos (pero ¿se caga en el cielo?). También nos imaginamos rodeados de vírgenes que el gran Alá nos procura, y a esas vírgenes las penetramos con nuestros penes en sus vaginas y al alcanzar el orgasmo eyaculamos semen pringoso en sus úteros. Todo esto es corpóreo, material y si cualquier religioso me leyera incluso llegaría a llamarme hereje. Pero, sin embargo, es así como nos imaginamos la vida eterna. No podemos pensar nuestra existencia más allá de la carne, de lo físico y tangible, la trascendencia del cuerpo para convertirse en pensamiento, o en ser pensante, como diría Descartes, es sólo una ficción. Cuando nos paramos a pensar seriamente, a hacer un ejercicio imaginativo de qué es lo que somos además del cuerpo… queda el vacío. Incluso el que se imagina como energía se imagina como una masa de luz brillante, y una masa ya es materia. Somos incapaces de pensarnos fuera del espacio, imaginar el vacío sería como imaginar una gran superficie negra, o pensar en “negro”, en el color, pero el color no existe sin el órgano. Y volvemos a empezar. Entonces aparece la gran pregunta (y el gran libro de la respuesta kantiana), ¿es cuestión de falta de imaginación, de incapacidad de nuestro entendimiento, o es que más allá del cuerpo no existe nada? Si fuera una cuestión de falta de imaginación pondría el punto y final aquí y me iría a hacer otra cosa. La cuestión es que mi intuición me dice que no hay nada más que el cuerpo. Pretender alcanzar una verdad absoluta en los tiempos que corren es una tarea para esquizofrénicos. Yo me baso en una verdad cotidiana, una verdad de esas del tan manido sentido común. No quiero jugar a las verdades prostitutas, esas que se venden al mejor postor. Si se prefiere puedo utilizar la palabra “creencia” en lugar de verdad, pero me parece absurdo. Vamos a delimitar nuestro juego del lenguaje. Aquí la verdad es lo que podemos comprobar a través de los sentidos y no sólo por un ensoñamiento racional o imaginativo. Dar cabida en el juego de la verdad a estos ensoñamientos resulta bastante peligroso… además de poco útil.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Play!

Después de la concienciación pasamos a la acción. Es un proceso más complejo que el de actuar por impulsos, pero los frutos se dejan menos en manos del azar. Hoy jugando al ajedrez me he dado cuenta de que incluso hay que sacar ventaja de perder. Parece algo muy simple, de sentido común incluso, pero es difícil ponerlo en práctica. Vas a perder ese caballo, lo sabes, pero... ¿dónde te conviene más perderlo? ¿perderlo supondrá algún beneficio? Sacar partido de la muerte, que se podría llamar. Perdí mi caballo, por si a alguien le importa, y perdí también la partida. Las lecciones de esto las acumulo en la sinapsis y las empleo. Concienciación. He perdido el caballo justo donde tenía que perderlo. Práctica. Llamada de teléfono (o contraataque defensivo con el alfil negro). Voy encontrando lo que buscaba y todo gracias a una semana sin pensar en ello. De repente, en plena madrugada, con un libro entre las manos y una película en el ordenador. Más que un eufórico ¡eureka! ha sido un atisbo de luz, una señalización en el mapa que ahora sólo tengo que seguir pero con la plena conciencia de que el camino es lo que cuenta, con calma... Si el sentido de la vida es la praxis tengo que salir de estas malditas cuatro paredes. Tengo que despegarme de esta silla. Tengo que dejar esta ciudad. Por supuesto ninguna de estas cosas es en sentido literal. Si el sentido de la vida es el placer, la satisfacción, si la felicidad realmente es estar agusto con uno mismo...

Voy a empezar. Murió la desidia y de su muerte saqué partido.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Si estamos así es de tanto leer a Borges...

"Los animales se clasifican en a) pertenecientes al emperador, b) embalsamados, c) amaestrados, d) lechones, e) sirenas, f) fabulosos, g) perros sueltos, h) incluidos en esta clasificación, i) que se agitan como locos, j) innumerables, k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l) etcétera, m) que acaban de romper el jarrón, n) que de lejos parecen moscas".

...Verdad, Esther?

viernes, 9 de noviembre de 2007

Calma

Todo está bien, todo está en calma. Virus (o bacterias, no se sabe) controlados. Pero siento que algo falla, demasiados ataques hipocondriacos... Necesito actividad. Me distraigo, las fuerzas flaquean, pasa una mosca, vuela una mota de polvo y zas! mi cabeza en otra parte, en la parte más horizontal. Vaga, apetitiva, caprichosa, conformista. Desprendo amor propio!

miércoles, 7 de noviembre de 2007

These boots are made for walking, and that's just what they'll do, one of these days these boots are gonna walk all over you...

Me aburro, casi no puedo concentrarme en nada, me cuesta tragar, reír y dormir, tengo mucho frío y de repente mucho calor. Me arde el estómago, tengo náuseas, me mareo al levantarme y al sentarme. Me arden también los oídos y la garganta, siento punzadas en las encías. Bueno, ya lo dejo ¡que parezco Josué! (un besito para Josué).

Me gusta el silencio de mi cuarto, la luz cálida, los detalles de la decoración. Se nota el terror al vacío (que se traduce a veces en terror a la ausencia de vacío). Ahora siento el hueco, más o menos a la altura del diafragma, y siento que yo puedo decidir. He aprendido a decir "no" a ciertas cosas que antes hacía sólo por hincharme el ego, he aprendido que lo más importante de esa autoafirmación está en la primera parte de la palabra. Imaginarme con ternura, como me imaginaría mi hermana, mimarme en esa imaginación, pero también mimarme en lo real, en lo que es ahora, en lo que soy en definitiva. Mis zapatos, como siempre, me llevan al camino...

martes, 6 de noviembre de 2007

Noche en el Contrastes














-(Con un porro en la mano)No he encontrado flores, pero toma esto...
-Ven, que te como.
-Tía, siento que últimamente vivo para las drogas.
-Vivimos para el placer?
-No, vivimos para las drogas. Ya no es placer. Tú sí eres placer, pero tú te vas.
-Y ellas siempre están.
-No es lo mismo...
-Sin embargo, te pones y ya no quieres a nadie, ya no te acuerdas de nadie.
-Tía, no jodas... pienso en ti. Qué quieres? yo lo hago, estoy para satisfacerte.
-Pero yo no quiero que hagas nada que no salga de ti, que no quieras realmente hacer tú.
-Yo la cama la agradezco en todos los sentidos.
-Pero se te va la mandíbula.
-Mejor para ti, tonta. Venga, vamos.
-Te voy a matar. Esta noche te voy a matar.
-Ya estoy muerto.