Cambio de onda. Las madrugadas se ajustan a las vibraciones y se vuelven blandas y líquidas. Porque si el aire no fuera aire sería agua. El océano atmosférico me lanza preguntas amorfas, sin completar, preguntas sin signos de interrogación que parecen órdenes y yo las escucho sin comprender, sin reconocer a quién pertenece esa frecuencia. Será cuestión de sintonizar y después… después ya vendrá la armonía. Un impulso nace de mis lumbares, atraviesa el vientre y se arroja de forma atroz entre mis dientes y yemas de los dedos. Dejo huellas dactilares marcadas en el metacrilato que me separa del mundo, desprendo vaho que incrusta mi adn en él manteniendo la ilusión de ser rastreable… pero todos sabemos que no es poroso. Los fotones y las partículas de polvo me hacen confundir la profundidad de esta pared lisa y creo todo un universo en esos cinco centímetros que la separan mis pestañas, sombras proyectadas a tres metros, hombres que se acercan entre ellos amenazantes, tal vez, incluso tal vez, algún árbol. Me pienso en la dualidad del cuerpo y el alma, dulce sueño para trascender el metacrilato. Encuéntrame.
jueves, 29 de noviembre de 2007
Have you ever seen the music?
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