domingo, 30 de diciembre de 2007

Menos Pizarro y más Chamizo

Me entristece ver vieja mi ciudad. Me entristecen las sombras en las plazoletas, en las escaleras de San Jorge, junto al palacio de las Veletas. Me entristece la silueta de nuestros cuerpos recortada frente al barrio judío, llenito de casas blancas apiñadas, bajitas, de mujeres tendiendo, de hombres viejos con bastón y cigarro subiendo asfixiados la cuesta de Villalobos. Lo imagino, lo recuerdo a mi manera, a la única manera que tengo. Ecos de nuestros timbales, de nuestras risas, brazos cansados de hacer malabares, alguna botella de cerveza vacía… ya no hay niños en esas plazas y el frío es el mismo que el de entonces. Desde arriba de las escaleras, debajo del arco de la Estrella miro la plaza mayor: está vacía. Algunos viejecinos, algunas mujeres teñidas con visón, de nosotros quedamos cuatro debajo de los arcos frente al Berlín, escondiendo macetas, sabiendo que sólo formamos parte temporal de ese paisaje, que cuando huyamos de nuevo se quedarán sólo los viejos. Están matando mi ciudad de aburrimiento. Qué pasó con el teatro callejero? Con esa calle Pintores llena de mimos, de violinistas, de titiriteros? Un concierto de jazz de los chicos del conservatorio, junto a la estatua del hombre encapuchado al estilo KKK que dice ser un seguidor de Dios. “Dios” estaba en esas calles empedradas, retorcidas, en las narices de payaso, en los niños que salían corriendo de las marimantas, de los niños que bajaban al parque solos porque no pasa nada. Qué pasó con la semana de WOMAD, la cabalgata de los saltimbanquis, los conciertos improvisados en la puerta del ayuntamiento, las guitarras de la torre de Bujaco con sabor flamenquillo, el aljibe de los deseos?

Echo de menos mi Cáceres, que no sé si es el verdadero o sólo pertenece a mi imaginación. Quiero volver a ser una niña corriendo por la calle Caleros para quedarme boquiabierta mirando la iglesia de Santiago, dejándome las rodillas bajando la cuesta de Camino Llano (que ahí ya no era tan niña) y ver más niños por la calle, más jóvenes en aquellos clubs de rol, cantando en la plaza que ahora está vacía o paseando por el parque del Rodeo. Echo de menos mi ciudad joven y siento una gran impotencia al ver que los políticos se la están cargando. Menos refinerías y mejorad la universidad, menos rotondas y más seguridad vial. Si los jóvenes somos el futuro, Saponi, por qué te empeñaste en echarnos fuera de “tu” ciudad? Espero que la nueva generación nos haga cerrar la boca cuando cantemos:

“tierra de conquistadores,
no nos quedan más cojones,
si no puedes irte lejos
te quedarás sin pellejo.”

lunes, 24 de diciembre de 2007

Gentuza del salón de mi casa

Se ha acabado. Nos empeñamos en mantenerlo con silencios cruzados de ojos a labios, pero sabemos que se ha acabado. Lo saben nuestros corazones y nuestros cuerpos también lo saben. Vamos asfixiando el tiempo que nos separa de la despedida, estrangulando las vivencias, acumulando instantes, pero estamos separados antes de que yo me haya ido. Me quedaré muy sola, tan sola como estoy ahora delante de este teclado aunque tenga vuestros ojos acurrucados contra mis hombros. Lo que tanto nos costó levantar ahora caerá por un simple papel. Tengo miedo. Muchas cosas he podido aprender en la vida, pero pocas como las que he aprendido de vosotros. Me habéis dejado ser yo, me habéis permitido crecer a vuestro lado desarrollándome como individuo y como parte de un nosotros. Porque la verdadera familia es la que elegimos tener, porque si tuviera patria seríais vosotros, porque por primera vez en mi vida siento que necesito de alguien, necesito de vosotros. Soy consciente de que la vida no acaba aquí, que esto ha sido sólo una etapa, pero me jode tener que resignarme a cualquier tipo de ley. Porque por mí paralizaría el tiempo, lo congelaría en un eterno estar juntos, en un eterno tenernos y sé que no puede ser, pero también sabéis que me tocó ser Peter en el reparto de papeles y necesito polvo de hada para poder volar y necesito la esperanza de volver a visitar a Wendy para querer seguir volando. Dejadme soñar con que seguiremos estando juntos de alguna manera, con que los saludos no serán cada vez más eventuales hasta desaparecer, con que os acordaréis de mí y yo me acordaré de vosotros. Os quiero, mierda, os quiero, voy borracha, es navidad, se acerca el año nuevo y cada vez soy más consciente de lo que realmente va a pasar. Esta vez sí siento que abandono mi hogar, mi familia y me voy a seguir viviendo.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Dejar de ser para llegar a ser

Él forma parte de mis sueños, está tumbado a mi lado y sin embargo nos separan años luz de distancia. Él es un reflejo de mi deseo de trascendencia, es el boceto maltrecho de mi virtualidad. Nos fundimos en un abrazo en la puerta de mi casa, nuestros ojos conectan a la misma altura, nuestros labios se buscan y rehuyen a un tiempo, mis manos soportan humo en lugar de su cintura. He dejado de buscar porque he alcanzado el sueño... literalmente el sueño. Escapo de otro tipo de realidades y su voz profunda pesa sobre mis hombros de muñeca de trapo... de algodón... muñeca de aire. Él siempre está mirando y su mirada dibuja mi cuerpo, narra mis decisiones, azuza mis sentimientos. Él es todo lo que yo seré, yo soy todo lo que él quiere que sea.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Give me your soul, darling!

Al fondo una silueta, un rostro serio, una mirada escrutadora de secretos que no sé si es la mía o la tuya reflejada en mis pupilas. La primera vez que drené tu alma arqueaste la espalda hacia atrás y me ofreciste el pecho, como si fuera él quien la albergara. Pronto descubriste la muerte enquistada en la vida, presionando tus pulmones, agonizaste ante mis ojos sobre tus rodillas, con la cabeza mirando un cielo entumecido, raquítico, enfermo. Pero fue mucho peor cuando no acababa, fue muchísimo peor cuando te reconociste el peor de los prometeos porque tú no tenías el instante de alivio de la muerte a la puesta del sol. No tenías el descanso de la noche.

martes, 4 de diciembre de 2007

¿Y ahora a qué vamos a jugar?

Deja de crear mundos posibles o terminarás por obstruir lo poco que queda de tus arterias. ¿Y tú qué sabrás, precisamente tú, que formas parte de ellos? Ensayar conversaciones nunca fue tu fuerte, eres demasiado dramática. Nunca nada sale como quieres. ¿Os queréis callar? ¡No puedo pensar! No nos callaremos hasta que tú no quieras que nos callemos. Da igual que te pongas los cascos, sabes que nos seguirás escuchando. Esto es pensar, imbécil. Bueno, tú sabrás lo que haces, a mí no me vuelves a ver. ¿Cómo vas a decirle eso? Déjala, de todas formas no va a pasar. ¿Y qué ganas? Pues me follo a cualquiera. O nos hinchamos a ron. Tú eres bien libre de hacer lo que tú quieras, pero yo me piro. ¡O las dos cosas! Y ahora, ¿por qué lloras? Se está volviendo una blanda, no tiene personalidad. Yo… yo creo que esa es su personalidad. ¡Tú te callas! Bueno, yo sólo quería… ¿Y qué cojones se supone que debería hacer? Todos están en mi contra, todos son unos malditos cabrones. Deberías replantear tu celibato. No quiero acabar como Shelma. Era Patty. ¿Por qué no simplemente confías en él? Confiar en un hombre, dice. Otro más. Eso no se hace, tío, es una falta de respeto. ¿Una falta de respeto? ¡Pero si tú haces lo mismo! Pero no es lo mismo, mujer. Sí, es exactamente lo mismo. Pero él no lo ve. Pero él lo sabe. Tú tampoco lo vas a ver. O puede que sí. Quédate en casa. En casa… sí, claro, para amargarme. Yo creo que lo del ron es lo mejor. No tenemos pasta y hay que estudiar. Pero ¿quieres callarte ya? Y joder, ¿y si no pasa nada? Cómo no va a pasar nada, hay que estar preparada para todo. Cómo te gusta bajar la guardia, eso es por tu puntito masoquista, reina. Habló la de las uñas largas. ¡¡¡DIAZEPAM, POR FAVOR!!!