Y el misterio
cantaba vivo
todavía en el agua y en los pájaros cantores
Dylan Thomas.
El misterio me acompaña, el misterio viste el tiempo con tela opaca impermeable y a mí me gusta que así sea. Disfruto jugar a buscar los bordes y enredar entre los pliegues, difuminados los días en su filtro negro. ¿Qué sucede? Es la cima de una montaña que comprendo que tarde o temprano tendré que volver a bajar, cayendo ladera abajo con el pelo enredado y heridas en los brazos y las rodillas. La caída no me frena, sino que me estimula. El dolor después de esto será tan grande que amaré con más fuerza la vida… será otro nuevo nacimiento que me conectará al mundo al igual que lo está haciendo esto. La tragedia es incomunicable y espero que no se lea en estas líneas, sino que calladamente se comprenda. Que con un ligero parpadeo asintáis a lo que digo y reconozcáis la peculiar locura que encierra, humana… demasiado humana.

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