lunes, 17 de septiembre de 2007

De cómo cambia tu vida por no leer la siguiente línea

Necesito trabajo, bueno, no. Lo que necesito es dinero. La verdad es que me hace gracia, tengo pesadillas, pero me hace gracia. Hoy es uno de esos días en los que muchas cosas salen mal, pero te encuentras optimista. De alguna manera la Nada se fue de mi cuarto, sé que soy fuerte. Debí haber sido yo la que la echó por la ventana y la tiró al patio de luces, y allí está, aplastada contra el suelo. Hoy es uno de esos días en los que resuena la frase del gran filósofo Jaeger (Mick Jaeger) you can't always get what you want y, sin embargo, todo está tranquilo, todo está bien... no importa si no puedo conseguir lo que quiero, si no viene a mí el dinero, si los hombres se aburren de mis tonterías, si no resulto atractiva para las mujeres, si mi gata prefiere dormir sobre otras almohadas... Sigo viva, y con fuerzas. Y es que ayer casi dejo de estarlo y eso te da mucha energía, mucho optimismo y ganas de seguir. Voy a aprovechar lo que quede, no sé cuánto, tampoco me importa mucho. Ayer tuve un susto demasiado grande para mis 22 años. Voy a disfrutar, quiero estar al lado de los que quiero, quiero leer lo que me venga en gana, quiero ver pelis, escribir guiones (ayer por la noche empezamos uno que promete) y olvidarme de que a lo mejor mañana no me despierto. Porque no sé si puede pasar, porque tal vez haya sido sólo un susto, una tontería, pero tengo miedo. Y al miedo sólo se le vence a base de sonrisas y caricias en el pelo.

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