Septimus, uno de los personajes de Mrs. Dalloway, concretamente el loco, el que debe morir, considera que ha cometido un delito (aunque proclame: Los arboles estan vivos, no existen los delitos y amor, amor universal!), un delito por el que ha dejado de sentir. Virginia Woolf describe perfectamente el sentimiento de culpa por no cumplir los roles sociales que nos son asignados, por lo sentir lo que deberiamos sentir... Septimus esta equivocado, no amar a su esposa, no llorar por la muerte de un amigo, no significa no sentir. Septimus se deshace en lagrimas ante lo que imagina ser la musica de un organillo en la calle, pero no se atreve a abrir los ojos para ver el gramofono del cuarto: "Septimus empezo a abrir los ojos con mucho cuidado, para ver si era cierto que habia alli un gramofono. Pero las cosas reales..., las cosas reales eran demasiado emocionantes. Tenia que tener cuidado. No estaba dispuesto a volverse loco."
Que no tengo corazon, me dicen por ahi, que soy incapaz de sentir, de entregarme. Acaso me habeis visto mirando a mi hermana? cuidando de Ino? Sonriendo a mis amigos? No hay entrega mayor, no me cabe en el pecho mas calor. Ahora estoy yo, emocionandome con el organillo imaginario e incapaz de ver el gramofono que me plantan delante de los ojos. Y que importa? Vuestras convenciones sociales, vuestras imposiciones, vuestro criterio de lo real y lo imaginario, de la locura y la razon, del bien y del mal: nada, nada me pertenece. Dejadme vivir, ya no hay nada que temer, como dice Septimus.
No debes temer ya el ardor del sol
ni del aspero invierno los furores.
Shakespeare
Que no tengo corazon, me dicen por ahi, que soy incapaz de sentir, de entregarme. Acaso me habeis visto mirando a mi hermana? cuidando de Ino? Sonriendo a mis amigos? No hay entrega mayor, no me cabe en el pecho mas calor. Ahora estoy yo, emocionandome con el organillo imaginario e incapaz de ver el gramofono que me plantan delante de los ojos. Y que importa? Vuestras convenciones sociales, vuestras imposiciones, vuestro criterio de lo real y lo imaginario, de la locura y la razon, del bien y del mal: nada, nada me pertenece. Dejadme vivir, ya no hay nada que temer, como dice Septimus.
No debes temer ya el ardor del sol
ni del aspero invierno los furores.
Shakespeare

1 comentario:
Yo me preguntaría sobre la capacidad de sentir de los que te acusan de no sentir. Yo te he visto sentir.
Un abrazo fuerte, chiqui!!
P.D.: precioso tu mensaje en mi blog, de verdad.
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