jueves, 13 de septiembre de 2007


Nada. Pues eso. Que hoy no tengo nada, nada me queda. Me siento un trasto inútil en mi propia vida, un impedimento, un estorbo para mí misma y, sin embargo, tan imprescindible… Nada, no hay ilusiones. No ha habido ninguna desilusión, ningún encuentro desafortunado, ninguna baja en mis proyectos. Sólo ha aparecido la Nada, resplandeciente con su traje de muerte, con sus ojos de muerte y sus dientes de muerte. Cuando la Nada llega es imposible ofrecer resistencia, todo pierde sentido y todo se deja… a medias.

1 comentario:

Unknown dijo...

Los malos días tienen su utilidad, te sirven para por contraste tener buenos días.

Besetes!!