domingo, 8 de junio de 2008

La puta distancia (otra vez sucumbiendo al pasado)


Ya no sé lo que soy. Me extraña mi sombra, el sonido de mis palabras, mi olor corporal, el tacto de mi pelo sobre la espalda. Encuentro en tus ojos mi propia mirada galopando, lanzándose al vacío de tus pestañas. Desconfío de tu abrazo, rehúyo de la tranquilidad de tus palabras que son lanzas. Desconfío, cuando estoy contigo, hasta de mis miradas. Miedo, quieto, silencioso, esperando agitar mi cerebro que estallando en reglas absurdas me obliga a codificar cada movimiento, me estremece, tengo miedo de ese mí que está contigo, de ese yo que huele en tus sábanas recuerdos de noches pasadas que reptan por tu piel y me enseñan los dientes. El caos de tu mesa me narra historias en las que no he podido participar y sangro levemente, para que no te des cuenta. En el silencio y en el escándalo, veo cómo te alejas. Retengo tu imagen, tu figura recortada en un paisaje urbano, saltando, levantando un kalimotxo, llamando la atención de otro alguien que pasará por tu vida de puntillas, como yo lo hago, temeroso de ser lo que tú no quieres que sea.

1 comentario:

Pau dijo...

Plateate si quieres seguir justificando actuaciones, o anclada en polaroids que atesora tu memoria. Si ves que hay mucho de noes y poco de sies, pilla aire, grita muy fuerte y manda a la mierda a quien corresponda. Te digo yo que te quedarás nueva, nuevita, nueva.